miércoles, 18 de noviembre de 2009

El día en que perdió el boxeo


Hay demasiada gente que no considera al boxeo como un deporte, sino como una actividad violenta en la cual dos personas están pegándose mutuamente con el único fin de dañar a su oponente de turno.
La noche del 24 de marzo de 1962 se puede tomar como un claro ejemplo de los motivos que tienen esas mentes para argumentar sus ideales. Lo que debía ser una gala espectacular del pugilismo en el estadio Madison Square Garden de Nueva York, Estados Unidos, terminó siendo una tragedia diez días después en el hospital Roosevelt.
Dos de los máximos protagonistas de la categoría welter se enfrentaban por tercera vez. El título mundial estaba en juego, pero en esta ocasión, a diferencia de los anteriores combates, esa pelea tenia un condimento extra. En el día previo a la velada, cuando se pesaron el defensor de la corona, el cubano Benny “Kid” Paret, y el ex monarca de la división, el norteamericano Emile Griffith, se produjo un agravio verbal por parte del isleño hacia su rival, al asegurar que su contrincante era un “maricón”, declaración que enfureció al retador, que muchos años después asumió su homosexualidad.
El público había colmado el recinto para alentar a su compatriota, Paret era netamente visitante y en los primeros asaltos debió aguantar un duro castigo por parte del rabioso Griffith. Sin embargo, el alivio para el cubano llegó en la sexta vuelta, cuando conectó en el rostro del estadounidense un contundente golpe que tuvo destino de lona para su receptor.
En el round 12 ocurrió la desdicha. Paret, en pleno forcejeo, se fue contra las cuerdas del cuadrilátero con la mala suerte que uno de sus brazos se enredó con las sogas, Griffith, agazapado, se fue contra él y empezó a golpear ininterrumpidamente en la cabeza del campeón. Nadie fue capaz de parar el combate, que ya había dejado de serlo para transformarse en una salvaje paliza. Desde la esquina del derrotado nunca tiraron la toalla, el enajenado vencedor nunca tuvo piedad de su contrincante y Ruby Goldstein, el árbitro de la contienda, atinó a separar a ambos boxeadores demasiado tarde, ya que estaba perplejo mirando el brutal hecho.
Paret nunca más recuperó el conocimiento y en una camilla se lo llevaron hacia el nosocomio donde le realizaron cirugías en el cráneo para sacarle los coágulos de sangre que se habían formado en la cabeza, pero finalmente el 3 de abril su cuerpo dejó de luchar, y además de perder su título mundial perdió su vida. Griffith, tiempo más tarde, aduciría que en el frenesí del pleito no se dio cuenta de sus actos.

La noche de Bonavena


Esa noche las calles estuvieron vacías, la mayoría de las personas estaban prendidas al televisor o a la radio, 79.3 fue el pico de rating que marcó la pantalla de canal 13. Nadie se lo quería perder. Un hombre, que nunca pasó inadvertido en ningún lugar, y al cual la gente lo amaba o lo detestaba otra vez estaba en boca de todos.
Casi 39 años atrás, la noche del 7 de diciembre de 1970 pasaría a la historia del pugilismo nacional, debido a que el gran Muhammad Alí se iba a enfrentar contra el único rival que lo venció fuera de un ring, aunque dentro del cuadrilátero la victoria estuvo de su lado.
El rival de Alí fue Oscar “Ringo” Bonavena, del cual el norteamericano sólo sabía que había peleado dos veces ante Joe Frazier, el campeón del mundo en esa época, motivo por el que respetaba al argentino, pero el respeto iba a durar nada más hasta el momento del pesaje de ambos boxeadores.
“¡Gallina”!,”¡Cagón!”, fueron las palabras elegidas por Bonavena para referirse a Alí, nombre por el que el púgil nacional nunca llamó a su rival, sino que se dirigía a él por su antigua denominación: Cassius Clay, ya que este se lo había cambiado por sus creencias musulmanas.
Alí, muy molesto y sorprendido, ante los agravios de su rival reaccionó diciendo que lo iba a noquear en el noveno round, pero si algo había quedado en claro después del pesaje era que a la hora de hablar Bonavena fue el protagonista del show.
Los asaltos fueron transcurriendo uno tras otro, en el mítico estadio Madison Square Garden de Nueva York, y en la novena vuelta el vaticinio del norteamericano no solamente no se cumplió sino que el que terminó en la lona fue él mismo al resbalarse. Las tarjetas eran favorables a Alí, razón por la que en la esquina de “Ringo” ocurrieron entredichos entre los asistentes de toda la vida de Bonavena, los hermanos Juan y Bautista Rago, y el entrenador Gyl Clancy, que había sido contratado exclusivamente para esa pelea, ya que los primeros le pedían que aguantara a finalizar la contienda porque para ellos el oriundo de Parque de los Patricios estaba realizando un papel muy bueno y digno sobre el ring, en cambio su otro instructor le sostenía que saliera a matar o morir.En los últimos tres minutos, Bonavena decidió salir a terminar con su oponente, pero sus fuerzas eran escasas y sus piernas no le respondían, Alí nada más debía aguantar que el tiempo pasara, pero finalmente el porteño cayó. Sin embargo siguió adelante hasta ser derribado por tercera vez y dar por finalizada su ilusión.

martes, 17 de noviembre de 2009

El boxeo nacional con menos seguidores que antes

El boxeo argentino históricamente tuvo un gran número de seguidores que concurrían masivamente al Luna Park para presenciar las peleas más trascendentales, que tenían lugar en ese importante estadio.
En la actualidad, el interés de la población por este deporte se fue perdiendo y hoy no son muchas las personas que miran y se entretienen con el boxeo nacional, algo que se ve reflejado en la poca cantidad de gente que asiste a la mayoría de las veladas boxísticas, pese a los intentos de algunos promotores, gobernadores e intendentes y de la televisación para fomentar la divulgación de esta práctica.
El auge del boxeo en nuestro país estuvo ligado al ya fallecido Juan Carlos “Tito” Lectoure, reconocido empresario y manager de peleas. El “Luna” disfrutó el surgimiento y el apogeo de grandes figuras como Horacio Accavallo, Nicolino Locche, Carlos Monzón, Víctor Galíndez y de tantos otros que no tuvieron la posibilidad de conseguir un título mundial. Antes de su cierre, en 1987, el “Luna” era la cita obligada para los aficionados del boxeo que concurrían a Corrientes y Bouchard todos los miércoles y los sábados por la noche para disfrutar de las contiendas.
Marcelo Paz, puestero de libros en la plaza Bernardo Houssay y antiguo seguidor de este deporte, opina que el boxeo no es lo que era antes dado que los actuales pugilistas argentinos no están al nivel de los anteriores, ni tienen la misma preparación física.
-¿Quién fue el mejor boxeador nacional de todos los tiempos?
- Carlos Monzón porque sabía moverse dentro del ring y además tenía una pegada terrible cuando impactaba en el rostro de sus rivales.
-¿Qué opinión tiene acerca de que Omar Narváez haya superado las 14 defensas de Monzón?
- Creo que no se pueden comparar ni en la categoría, ya que Monzón boxeó en mediano (70 kilos) y Narváez lo hace en mosca (50 kilos), ni en la jerarquía de los rivales porque el sureño no tuvo destacados oponentes mientras que el santafecino enfrentó a grandes leyendas como Jean Claude Bouttier, Nino Benvenutti, Emile Griffith y José “Mantequilla” Nápoles.
-¿Por qué muchas personas perdieron el fanatismo por el boxeo?
- Creo que por la calidad de los pugilistas, los boxeadores de ahora son muy inferiores a los de antes y también el cierre del Luna Park, lugar emblemático para presenciar las grandes peleas, contribuyó a que la gente no consuma boxeo. Por suerte ahora hay algunas veladas importantes que se realizan allí aunque no con la frecuencia de antes.
Este 2009 para el boxeo nacional fue positivo pese a no tener la misma concurrencia de espectadores de décadas anteriores; sin embargo se destacaron boxeadores que hoy son campeones mundiales, como por ejemplo Marcos Maidana, Juan Carlos Reveco, Jésica Bopp y Mónica Acosta. Las personas ligadas a este deporte (entrenadores, promotores, managers y empresarios) deberán seguir trabajando para que surjan nuevos talentos populares que posean el carisma de los grandes pugilistas que supo tener nuestro país.

Maidana ya tiene rival y busca ser el rey de los superligeros de la AMB


De no mediar imprevistos, Marcos Maidana se medirá frente a un regular aspirante que buscará arrebatarle el titulo mundial interino superligero de la AMB. Y ese papel de retador lo asumirá el panameño William González, que está situado en la decimocuarta posición del organismo con un pobre récord en su carrera de 22 triunfos, 5 derrotas y 1 empate, y la pelea quedó confirmada para el viernes 27 de noviembre en el Club Libertad de Sunchales, según confirmaron hoy las autoridades del organismo que preside el venezolano Gilberto Mendoza.
Por lo pronto, el jueves se ofrecerán los detalles de la pelea en la sede porteña de ATILRA, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera en la República Argentina. El noqueador de Santa Fe se dará así el gusto de presentarse en su provincia natal con el cinturón que obtuvo brillantemente el 27 de junio cuando venció por nocaut técnico en el sexto round al estadounidense Víctor Ortiz, una de las promesas del boxeo norteamericano y protegido del ex campeón y promotor de “Golden Boy Promotion” Oscar De La Hoya, en el estadio Staples Center de Los Ángeles.
El oriundo de Margarita defenderá la corona frente a muchos santafesinos que lo apoyarán masivamente en esta pelea tan importante para él. De acuerdo con lo resuelto por la AMB en que 90 días después de esta exposición, el “Chino”, en caso de imponerse, tendrá la posibilidad de unificar su corona con la del rey regular de la división, el británico Amir Kahn, quien ostenta un récord de 21 victorias, 15 por KO, y una sola derrota.
Maidana quiere la totalidad del título superligero AMB y por eso se viene entrenando fuertemente y sin pérdida de tiempo en Villa Allende, la ciudad cordobesa en la que ATILRA posee un gran complejo con todas la comodidades para boxeadores de la estirpe suya. Junto al argentino trabaja su entrenador Miguel Díaz, pensando en el primer objetivo de celebrar ante su público y buscar tres meses después el premio mayor.
Maidana, con tan solo 26 años, es dueño de un impresionante récord que incluye 26 triunfos (25 de ellos antes del límite) y un solo revés. Ese tropezón ocurrió el 7 de febrero de este año, cuando perdió su primer choque mundialista y su invicto ante el ucraniano Andreas Kotelnik (en aquel entonces, dueño del cetro que hoy ostenta Kahn) en Alemania, en un fallo dividido y polémico en el que uno de los jueces lo vio ganador al argentino.

Triunfo de Oliveras


La ex campeona mundial supergallo del Consejo Munidial de Boxeo (CMB) Alejandra “Locomotora” Oliveras (55,500 kilos) venció este último viernes por puntos, en fallo únanime, a la puntana Natalia Burga (56,500 kilos), en una pelea pactada a diez rounds y llevada a cabo en San Francisco (Córdoba).
En la velada, en la que además se homenajeó al ex púgil cordobés Juan Domingo “Martillo” Roldán, Oliveras retuvo el título pluma Fedelatin AMB. Las tarjetas dieron ganadora a la jujeña por un doble 97 a 96,5, y la restante por 98,8 a 95, en una contienda pareja.

Bopp ganó y retuvo el título mundial


La boxeadora bonaerense Yésica “Tuti” Bopp le ganó por puntos en fallo unanime, este último viernes en el estadio Polideportivo Delmi, de Salta, a la mexicana Ana Arrazola, y logró retener el título de la división minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), además de conquistar la corona vacante de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
Bopp (48,400 kilos) dominó ampliamente los diez asaltos de la pelea, con una gran movilidad y destreza sobre el ring, atacando a la norteamericana (48,950 kilos), que nunca pudo contrarrestar los ganchos ni el cross de la mano izquierda de la pugilista nacional.
Hugo De León, Aníbal Andrade y Uriel Aguilera, los tres jueces del pleito, coincidieron con sus puntajes y le otorgaron un rotundo 100 a 90 a favor de la argentina. Con esta victoria la oriunda de Wilde elevó su récord como profesional a 11 combates, todos ganados y de los cuales cuatro fueron por nocauts.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Saldivia venció por nocaut técnico al mexicano Rodríguez y dio un paso importante para el futuro


El sureño Héctor David “El Tigre” Saldivia, que ostentaba un récord de 30 victorias y 1 derrota, con 23 KO, conservó la corona Fedelatin welter AMB y su posición de privilegio en el organismo en el que se encuentra ubicado en el quinto lugar, al vencer por nocaut técnico, en el séptimo round, al mexicano Luís Alberto “El Charal” Rodríguez Tamayo, quien venía con un registro de 26 victorias, 3 derrotas y 1 pelea empatada, con 17 KO, en la pelea central del show que se celebró en el estadio del club Ingeniero Huergo de la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut, ante unas 2.300 personas que colmaron el estadio.
La sorpresa estuvo dada en el primer asalto cuando el mexicano chocó su cabeza con el pómulo izquierdo de Saldivia, el cual se puso rojo y se llegó a pensar que había un pequeño corte en el lugar. Robinson Zamora, técnico del chubutense, trabajó rápido en el rincón del pero la preocupación para el argentino estaba planteada.
De análisis hubo muy poco ya que ambos pugilistas salieron a prenderse en la corta distancia. Fue un cara a cara que anticipaba una definición categórica para cualquiera de los dos. El boxeador nacional hacía la diferencia en los primeros minutos gracias a su velocidad y a la precisión de sus golpes al rostro de su contrincante.
En el tercer round, el mexicano se salvó de milagro de un temprano nocaut porque en una de esas combinaciones, el argentino impactó un uppercut de derecha a la zona hepática que atravesó la defensa de Rodríguez y tal fue la confusión, que vino el conteo por parte del árbitro Angel Zabala. Cuando le dio el pase a seguir el combate al mexicano, justo tocó la campana que el juez no alcanzó a escuchar por el griterío de la gente. Existieron varios segundos de pelea fuera de reglamento ya que Rodriguez demoraba para recuperarse de los mareos.
Cuando todos pensaban que la pelea no duraría demasiado, el oriundo de Monterrey mostraba una cierta recuperación en la cuarta vuelta, pero a partir del quinto asalto daba la impresión de que los guantes le pesaban cada vez más, bajando la guardia de manera llamativa, aunque con agallas para meter una mano salvadora de contragolpe al púgil nacional.
En el séptimo round llegó la definición para Saldivia, quien no dudó en ese momento en ir a buscar la pelea y, en uno de esos cruces muy cerca de las cuerdas, sacó una especie de cross corto de zurda muy potente que mandó para sentar al mexicano a que le otorguen la cuenta de protección. Guapo, Rodríguez, se levantó cortado en el arco superciliar izquierdo y siguió batallando pero enseguida una combinación de impactos del sureño a la cara del mexicano, en la que una derecha descendente, fue la ultima mano del argentino, ya que el arbitro Zabala decretó el nocaut técnico para el boxeador nacional y el final del combate para el azteca. La multitud fue toda algarabía, reconocimiento de afecto hacia Saldivia, el campeón argentino y Fedelatin welter. También, el peleador mexicano fue aplaudido y ovacionado por el público por su guapeza y su garra en la pelea, algo típico de la escuela mexicana de boxeo.Con su victoria, “El Tigre” mantiene ahora un registro de 32 peleas (31 ganadas, 1 derrota y ningún empate, de las cuales conserva 24 KO) y quedó con grandes chances de acceder en el futuro a una posibilidad mundialista en cualquiera de las principales entidades boxísticas (OMB,CMB,AMB y FIB). Por su parte, su rival sumo su cuarta derrota en 31 combates.

Max Schmeling, el campeón alemán que defendió la vida con agallas


El boxeador alemán Max Schmeling, que fue el primer boxeador europeo en conseguir el campeonato mundial pesado, reivindicó la condición humana al negarse a ser parte del partido nazi a pesar de las presiones del poder y se destacó no solo por obtener un título del mundo sino por salvar a personas judías durante la segunda guerra mundial.
En 1905, el púgil teuton nació en Brandeburgo, en el seno de una familia humilde y se convirtió a los 30 años en el poseedor del cinturón mundial tras una polémica decisión del árbitro Jim Crowley, que descalificó al otro aspirante, el norteamericano blanco Jack Sharkey por un golpe bajo en el cuarto round.
Se iniciaba así la leyenda del boxeador europeo más grande de la historia bajo la supervisión de su amigo y entrenador Max Machón y las garras del nazismo. Por esa época, Schmeling, al margen de su carrera boxística, ganó mucho dinero en negocios de plantaciones de tabaco y abrigos de visón y se casó con Anny Ondra, una de las actrices más glamorosas de la Alemania de los 30.
Tras varias defensas de su corona, perdió por puntos su cetro mundialista de forma “injusta” un 21 de junio de 1932, en Long Island Estados Unidos, ante Sharkey, quien había sido su víctima en su coronación anterior. Los jueces vieron ganador por puntos al norteamericano tras los 15 asaltos reglamentados cuando el alemán” había boxeado mucho mejor que el estadounidense, infringiendo un terrible castigo”, según los cronistas de la época.
Cosa curiosa, no fue ese paso por la cumbre el que le dio la mayor notoriedad. La cima de la gloria del “héroe de la raza superior” llegó en su combate en el Yankee Stadium en 1936 cuando en pleno auge del nazismo y con Hitler en la búsqueda de extender sus tentáculos por toda Europa, Schmeling derrotó por KO en el round 12º a Joe Louis, invicto hasta entonces y uno de los más brillantes boxeadores de todos los tiempos.
La victoria de Schmeling fue utilizada por la propaganda nazi y el alemán elevado a la categoría de héroe en su país. El régimen del nazismo, que estaba instalado en el poder, trató de hacer notar la fortaleza de ese boxeador, que expresaba “la pronunciada superioridad de la raza aria”. Y por eso mismo hubo quienes, inclusive, llamaban a Schmeling “el boxeador de Hitler” porque el Fürher le había comunicado al mundo “podéis mostrarme algo mejor que Schmeling”,
Luego llegó la revancha ante quien con el tiempo se convertiría en su “amigo Joe”, en el combate más esperado por el poder político de la historia, un 22 de junio de 1938, otra véz en el Yankee Stadium, con 70.000 gargantas clamando venganza y tildando al alemán como el “Perro Nazi”.
Hasta el presidente estadounidense Franklin Roosevelt había invitado a Louis a la Casa Blanca para pedirle que ganase el combate que fue identificado como “la batalla entre el bien contra el mal”: “Joe, necesitamos músculos como los suyos para derrotar a Alemania. Recuerda que cuando una causa es justa un americano nunca pierde”, le había comunicado el demócrata al pugilista.
Salvaje como nunca, el norteamericano tiró tres veces a la lona al germano en el primer asalto para lograr un furibundo KO. Cuando Schmeling salió del ring más de 5.000 negros desfilaron bailando y cantando por Harlem y la Séptima Avenida de Nueva York. El “Bombardero de Detroit”, tal como lo apodaban a Louis, declararía años después que fue la única pelea en su vida en la que golpeó a alguien con el odio a flor de piel.
Sin embargo, para esos días el ex campeón teutón ya ejercía una resistencia silenciosa, que se manifestaba en su negativa de afiliarse al nacionalsocialismo, también soportando repetidos requerimientos para que lo hiciera por parte de los jerarcas nazis.
“Mirando atrás, soy casi feliz de perder aquella pelea. Sólo imagino si hubiera regresado a Alemania con la victoria. No tuve nada que ver con los nazis, pero ellos me habrían dado una medalla. Tras la segunda Guerra Mundial, pude haber sido considerado un criminal de guerra”, aseguraría Schmeling en 1975.
En noviembre de aquel mismo 1938, Schmeling salvó la vida de dos hermanos judíos de apellido Lewin. El hecho ocurrió en las calles de Berlín donde la matanza nazi arrasaba judíos, y en un desagradable episodio conocido como “La Noche de los Cristales”, el boxeador mantuvo escondidos a los dos jóvenes en su suite en un hotel y después los ayudó a abandonar Alemania y llegar a los Estados Unidos. Décadas más tarde, ese acto en el que arriesgó su vida le valdría una distinción de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, una prestigiosa organización no gubernamental cuya misión es promover y divulgar valores de solidaridad y coraje cívico que fortalecieron los Salvadores del Holocausto.
Bajo esa lógica, Schmeling conservó a su manager, también judío, Joe Jacobs, pese a las demandas y a las presiones para su expulsión del ministro de Prensa y Propaganda del régimen, Joseph Goebbels. Anteriormente en los Juegos Olimpicos de 1936, el germano le pidió personalmente a Hitler que protegiese a los deportistas americanos y utilizó su influencia para salvar a algunos judíos de los campos de concentración.
Posteriormente a la segunda Guerra Mundial, Schmeling peleó cinco veces más por dinero y se retiró después de caer en el décimo asalto ante el alemán Walter Neusel en 1948 a la edad de 43 años con 70 peleas y un récord de 56 victorias (39KO) ,10 derrotas y 4 empates.
Con Louis, su mítico rival, trabó una amistad que duró hasta el último día: cuando el estadounidense murió en condiciones de extrema pobreza, Schmeling fue uno de los que le brindó ayuda económica inclusive pagándole el funeral en 1981.
Los honores de héroe deportivo han acompañado a Schmeling prácticamente hasta su muerte en el 2005, a la edad de 99 años. Desde 1971 lució la Cruz Federal de Honor alemana y en 1987 la prensa especializada lo eligió como el deportista alemán más importante de todos los tiempos. Millones de personas recordarán a este deportista grandote que no sólo acertó golpes en los rings sino que eligió jugarse por la vida.

Mónica Acosta retuvo el título en su primera defensa


La pampeana Mónica “La Gata” Acosta, quien peso 63 kilos, conservó por primera vez su media corona súper ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al vencer por puntos, en fallo unánime, a la norteamericana Nicole “La Notable” Woods, que registró 61,800 kilos. en la balanza, en una pelea pactada a 10 asaltos, correspondiente al combate central del club Estudiantes de la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, ante unas 2.000 personas.
No hubo situaciones de riesgo a lo largo de los 10 rounds. Lo mejor de la pugilista nacional se vio en los cuatro últimos rounds cuando impactó algunos golpes al rostro de su contrincante, que no decepcionó y hasta quizá con algo más de entrega se pudo haber llevado la contienda.
Algo nos queda claro, Acosta deberá aprender mucho si quiere ir en busca de la otra porción del título mundial (CMB), que hoy ostenta la colombiana Lely Luz Flórez, vencedora de la uruguaya Chris Namus en el Palacio Peñarol, en Montevideo, y con un buen récord de 17 peleas (14 victorias, 3 derrotas y 7 KO). Por otro lado, hay que reconocer que la boxeadora argentina, no hace mucho, peleaba a 4 rounds con escasa oposición. Ante Woods, una oponente que sabe del oficio, Acosta padeció algunas limitaciones pero a favor de ella hay que reconocerle el sacrificio, el corazón, su estado físico y sus ganas, que no son poca cosa.La rubia pampeana, que nació en Santa Rosa, tiene 31 años y está invicta en su corta carrera boxística. Obtuvo la corona en junio de este año, cuando venciera por puntos en fallo unánime, a la colombiana Darys Pardo en General Villegas y luego enfrento a rivales muy debiles. Con este triunfo, “La Gata” posee un récord de 12 peleas (10 triunfos, 2 empates 1 KO) mientras que su rival quedó con 15 combates (9 victorias, 6 derrotas y 1 KO).

“La Joya” Chaves, una promesa nacional en ascenso


El invicto bonaerense Diego “La Joya” Chaves (66,700 Kg.), una de las promesas del boxeo argentino, retuvo por primera vez en su carrera boxística el título OMB latino súper welter al vencer por nocaut técnico en el segundo round al santiagueño Walter Díaz (66,750 Kg.) en el combate de fondo realizado en el Club Los Indios, en la localidad de Moreno.
De esta manera, Chaves, que a los 23 años ostenta un importante récord de 12 triunfos en igual cantidad de combates, sumó su undécima victoria antes del limite frente a un duro rival, que había enfrentado a importantes contrincantes de la categoría como el ex campeón mundial Raúl “Pepe” Balbi, el ex titular sudamericano Wilfredo “El Verdugo” Vilches y al actual monarca nacional César Cuenca.
“La Joya” asumió el protagonismo del duelo atacándolo pacientemente a Díaz, pero no tardó mucho en sacudirlo. Desarrollando un boxeo ofensivo y variado, logró hacer relevantes las descargas de su letal puño derecho, y ya en el primer asalto hizo flamear al santiagueño.
En el segundo asalto, el púgil bonaerense mostró su mejor repertorio con fuertes impactos a su oponente tales como un uppercut diestro a la zona hepática, un cross zurdo al mentón y un derechazo recto a la zona alta para sentar a Díaz por primera vez sobre el ring. Tras la cuenta del árbitro Hernán Guajardo, “La Joya” lo remató con una combinación explosiva de golpes al rostro, que dejó al perdedor vencido contra las cuerdas sin reacción alguna.
Chaves preservó con creces su primera defensa del cinturón OMB latino súper welter, que había conquistado el 18 de julio, cuando doblegó en Córdoba al brasileño Uilian Santana Barauna por un terrible nocaut técnico en la primera vuelta, cuando sólo habían transcurrido dos minutos de pelea. El joven oriundo de San Miguel pero radicado en Moreno es una de las apariciones más explosivas y espectaculares del presente del boxeo argentino. A excepción de su triunfo por puntos frente al experimentado Guillermo de Jesús Paz, todos sus combates terminaron de manera contundente antes de los siete minutos de pelea. Chaves es claramente un proyecto serio en la división con grandes chances de acceder a una posibilidad mundialista en el futuro en cualquiera de las principales entidades boxísticas (OMB,CMB,AMB y FIB).
Por su parte, Díaz, quien malogró los dos intentos que tuvo de conquistar el título sudamericano de la categoría, quedó a los 27 años con un registro de 26 victorias (15 por la vía rápida), ocho derrotas y un empate. Es muy probable que el santiagueño, para esta pelea, haya sufrido la larga inactividad, dado que no peleaba desde noviembre.